Comercios Piquenses…
“Expiraba el año 1911 y el comercio de General Pico era ya fuerte y había tomado impulso, gran parte de la colonia que antes correspondiera a Pico, dejó de pertenecer para formar nuevos pueblos y el comercio, lejos de disminuir, aumentaba. Se preveía que el porvenir de Pico, estaba asegurado”.
General Pico desde su fundación y bien lo representa la crónica que anteriormente se expone, fue una ciudad comercial por excelencia, el polo de atracción de grandes y chicos. El comercio hizo grande a esta ciudad en poco tiempo, en tan solo 10 años se convirtió en una de las ciudades más importantes en la línea ferroviaria de Once a Telén (único medio masivo de transporte) después de ciudades cincuentenarias como Mercedes y Chivilcoy, el viajero no encontraba otro centro comercial de importancia como General Pico.
La historia comercial de la ciudad comienza con la firma Torres Acosta, Pozzo y cía. , el 17 de septiembre de 1905, funcionando en un amplio local de hierro galvanizado, cuya construcción había sido comenzada en julio del mismo año. Dicho galpón tomó el nombre de «la Fundadora» por el hecho de ser la primera construcción pero … al igual que con la historia ferroviaria no vamos a comenzar con el primer comercio sino que vamos a ir conociendo con el pasar de los días el ayer y el hoy de los lugares más emblemáticos de la ciudad. Aunque si al lector le interesa pueda consultar en el Museo Regional Maracó un trabajo muy interesante realizado por Rosita La Gioiosa en donde nos cuenta y muestra los lugares históricos de la ciudad, también si miran bien en el centro y sus alrededores encontrarán carteles azules con letras blancas que forman parte de este trabajo y marcan donde estuvo la primer panadería, la primera construcción de ladrillo, la primer Iglesia, el primer Banco y demás.
Hoy les vamos a contar la historia de dos comercios de General Pico “…dos tiendas con anexos de bazar, mueblería y novedades que hicieron historia por el buen humor que derrochaban al sacar a relucir sus rivalidades, ellas eran el «Baratillo Colombo» de Vila, Maffoni y Varela, que fue el primero en establecerse en esta ciudad y la «Casa Colombo» cuyos propietarios eran Romeo Colombo e hijos, firma que tenía su casa central en Buenos Aires. Cada uno de ellos presumía respecto del otro una mayor antigüedad en el ramo y muestra de esto es que cada uno de ellos tenía en el frente de su local un gran letrero en el cual el primero decía «Baratillo Colombo. El Viejo He!», Y el otro ostentaba un letrero de similar tamaño que expresaba «Casa Colombo. La Abuelita del Viejo sabe?

«Gran Casa Colombo»: La Abuelita del Viejo sabe? – en esquina 20 y 17 cuyos propietarios eran Romeo Colombo e hijos, firma que tenia su casa central en Buenos Aires.

El interior de «Gran Casa Colombo»: La Abuelita del Viejo sabe?

Hoy
La rivalidad no cedía y llego a entablarse un juicio, basándose la disputa en sobre quien tenía mayor derecho a utilizar el apellido Colombo. La firma del baratillo no la integraba ningún Colombo pero ellos aducían que con dicho nombre habían querido rendir un homenaje al descubridor de América, que de acuerdo a su origen itálico, se llamaba Cristoforo Colombo. La justicia finalmente en un fallo salomónico, dictamina que ambas casas tenían derecho a usarlo.

“Baratillo Colombo”,» El Viejo He!», de Vila, Maffoni y Varela- sastrería, bonetería, joyería, mueblería, armería, confecciones para señoras y niñas, artículos de viaje, etc.- Se estableció a mediados de 1913 en esquina de 20 y 15. El constructor del edificio: Serafín Pelizzari. –Luego de 1920 se presentó en quiebra. Aprox. 1927.- Información suministrada por el Museo Regional Maracó.-

El interior de “Baratillo Colombo”,» El Viejo He!»

Hoy
Se dice que Vila era de ingenio chispeante y festivo, y que Varela lo secundaba entusiasta. Pero en cuanto a los de la casa Colombo tampoco se quedaban atrás y prueba de ello es que en una oportunidad hicieron pintar en uno de los frentes del negocio, un policía indicando con su mano que se detengan, en actitud de dirigirse a los transeúntes, y a su lado la siguiente leyenda:
«Párese! Que esta es la Casa
de Colombo verdadera
por donde ninguno pasa
sin comprar algo siquiera.
Es la casa de Romeo
Colombo e hijos, señores,
La que, con poco floreo,
«Vende cosas superiores».
Por supuesto que Joaquín Vila no se iba a quedar tranquilo, y efectúo el siguiente retruque, en un volante que se distribuyo masivamente.
«Entre marido y mujer”
Así hablaron al leer
«Gran Baratillo Colombo»
El: El Baratillo! Que veo?
Ella: Ay, que casa más coqueta!
El: No puede ser de Julieta.
Ella: Mucho menos de Romeo.
El: Instalada a la alta escuela, todo en ella es novedoso.
Ella: Es la del trío famoso
Villa, Moffoni y Varela
El: Cierto, vieja, que memoria!
Ella: Claro, viejo pelagatos.
Es una casa de historia que vende bueno y barato.
Otros prospectos de esta misma casa en los que se hacía gala de un travieso humor, llevaban títulos como estos: «Curioso Fenómeno», «Lluvia de Oro», «Somos Locos por la Música», etc.
En resumen: fue una contienda que la gente seguía con regocijado interés y que no dejaba de constituir una llamativa publicidad.”
Si quieren conocer más de esta historia pueden consultar en los textos que se encuentran en la biblioteca, en el Museo Regional Marazó o en la Oficina de Turismo.-
Y para despedirnos les mostramos fotos de otra herramienta de publicidad utilizada por estos comercios de principios del 1900, espejos. Obvio que si uno de los comercios le regalaba a los clientes un espejo el otro no podía ser menos, muy por el contrario le entregaría un espejo con calendario como muestra la foto.

Buen domingo para Ustedes!.