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Diario de viaje rumbo a Machu Pichu (5)



Otra vez en Potosí, no nos podemos ir sin visitar la Casa de la Moneda. Fue una experiencia muy fuerte, donde quedaron registrados más de 500 años de despojos a nuestra Patria Grande. Anduvimos luego por el Mercado Central y volvimos al auto, rumbo a Oruro. La América mutilada se ve en cada calle, en la inmensidad de mercaditos donde se vende, compra, come, vive…


El cerro Potosí era conocido por los pueblos originarios por la plata que contenía. Sin embargo, no lo explotaron, para ellos tenía un sentido sagrado. Fue un indio, al que consideran traidor, Diego Waipa, el que reveló el secreto y comenzó el exterminio y el despojo que con distintas formas, se mantiene hasta hoy.

Se fundó con el nombre de Villa Imperial y en pocos años Potosí se convirtió en el centro económico de los Virreinatos del Perú y del Río de La Plata.

Hoy es una ciudad laberíntica, tan colonial que parece transportarnos en el túnel del tiempo a la colonia. Está a 4000 metros de altura sobre el nivel del mar, es actualmente la de mayor población a esa altura.

Fue la ciudad más rica y grande del mundo del siglo XVII. Pero lo fue a costa de la vida de niños, hombres y mujeres.

Hace dos días les contábamos que con el oro saqueado de Potosí en ese siglo, se podría haber construido un puente de plata entre el cerro y la casa de la Corona en España.

Hoy nos contaron que se podría haber construido, también, un puente de huesos con los de los indios y negros que dejaron su vida en las minas.

Es triste leer al ingreso de la Casa de la Moneda que la Universidad Mayor realiza un homenaje con una placa de bronce diciendo “… hemos conservado, generoso, magnífico y despierto lo mejor de la España del pasado.”

Justamente de una España que aniquiló razas, destruyó culturas, saqueó las riquezas americanas y ni siquiera fue capaz de crecer a partir de los despojos, porque quedó relegada y fueron Inglaterra y Francia quienes la aprovecharon y terminaron gestando con ese capital la revolución industrial.

Fue muy fuerte pasar por las diferentes salas de exposición al público. La Casa de la Moneda tiene 200 salas, solo visitamos unas veinte.

Vimos la tecnología de los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX para acuñar monedas, las formas que tenían, los métodos utilizados.

Las condiciones de trabajo de los indígenas hacían que su expectativa de vida no superara los 30 años de edad. Y peor la pasaban los negros, como eran más resistentes, trabajaban en las salas de fundición donde la temperatura ambiente estaba entre los 45 y los 50 °C. y se fundía la plata a 961 °C.

La muerte y la miseria contrastaban con la opulencia y el despilfarro. Todo era de plata y eso se observa en la sala de platería: bolsos de mujer, teteras, soperas, cucharas, espuelas de caballos…

Una de las historias que grafica nuestra historia y nuestro presente es el de uno de los galeones españoles asaltados y hundidos por los corsarios en el mar Caribe que tenía por destino la Corona española.

Fue hallado hace pocos años. En sus bodegas aún había oro, plata y piedras preciosas por un valor actual de 400 millones de dólares. De ese tesoro solo hay una pequeña moneda en Potosí, el resto está en Estados Unidos.

A través de las pinturas vimos el sincretismo religioso. En el siglo XVII el Papa autorizó la extirpación de idolatrías y se permitió torturar y hasta matar para lograr el objetivo.

Pero igual se las arreglaron para mantener algunos de sus cultos. Se lo puede ver en un lienzo con símbolos incaicos junto a las imágenes católicas encargadas al artista, enmarcado en madera, profusamente tallada, y laminada en oro.

La Casa de la Moneda comenzó a funcionar en 1573 y acuñó la última moneda en 1951. Su historia, durante casi cuatrocientos años quedó plasmada en el lugar y parte de ella está abierta al público.

Ver los testimonios de semejante opulencia y transitar las calles de Potosí y de Oruro, llenas de gente que vive quizás con entre 5 y 10 pesos por día, duele. Es parte de nuestra América mutilada. Nos vamos a dormir con ese dolor atravesado. Mañana partiremos a Copacabana. Chau

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Uno de los pasajes internos de la Casa de la Moneda
Uno de los pasajes internos de la Casa de la Moneda

Se vende, se compra, se vive, se defeca... todo en la calle
Se vende, se compra, se vive, se defeca… todo en la calle

La sala de fundición de plata
La sala de fundición de plata

Las familias ricas todo lo tenían de plata
Las familias ricas todo lo tenían de plata

El paisaje siempre bello
El paisaje siempre bello

Un viejo en la calle pide limosna, símbolo de nuestra América mutilada
Un viejo en la calle pide limosna, símbolo de nuestra América mutilada