Partimos desde Potosí al salar de Uyuni, el desierto de sal más grande del mundo, de unos 12 mil km² de superficie, a 3650 metros sobre el nivel del mar. Una experiencia alucinante. El horizonte se confunde con el cielo y se pierde la noción de límite.
El dueño del hostel nos llevó en su camioneta 4×4 y pudimos conocer entonces, en un solo día, ese lugar único en el mundo.
Para quienes tienen un poco más de tiempo, hay excursiones de dos, tres y hasta cinco días de duración con visitas a lugares increíbles como una isla que parece suspendida en el cielo (ya que el salar que la rodea se funde con el horizonte) con cardones de 10 metros de altura.
El viaje al salar ya es una experiencia fuerte, con llamas que se cruzan la ruta sin respetar las reglas de tránsito. Claro que la pavimentación de la ruta desde Potosí a Uyuni, fue inaugurada el agosto pasado y está impecable.
La localidad de Uyuni está unos 35 km antes de ingresar al salar. Muchas de sus casas están construidas con ladrillos de sal. Preguntamos cuánto cuesta una bolsa de 50 kg. de sal. Dieciocho pesos, respondieron.
Dentro del salar vimos a trabajadores con sus cuerpos cara totalmente cubiertos, sacando la sal a pico y pala, y armando las montañitas que iban siendo cargadas en un antiguo y herrumbado camión. La sal carcome todo.
Nos enteramos que el desierto fue hace unos 40 000 años inmensos lagos prehistóricos, que tras un período de clima seco y cálido fue secándose y originando ese increíble lugar.
Se estima que del salar tiene 10 mil millones de toneladas de sal, y 140 millones de toneladas de litio, siendo la mayor reserva mundial de ese mineral (aunque se extracción es muy difícil debido a la falta de agua).
El salar tiene una profundidad de 120 metros compuesta por alrededor de 11 capas de sal, con espesores que varían entre menos de un metro y diez metros. La costra de la superficie tiene un espesor de 10 metros.
El lugar es impactante, no por nada lo visitan unos 60 mil turistas por año. No solo por lo exótico, las sensaciones que provoca, los lugares a los que permite acceder sino también porque se hallaron momia de 3 mil años de antigüedad. El viaje, de 9 horas de duración entre ida y vuelta, bien valió la pena.
La vuelta tuvo su plus. El conductor del vehículo puso una radio comunitaria, la AM de mayor alcance en Bolivia, propiedad de la Iglesia Católica, surgida en la década de los ’50 como radios mineras y con una fuerte incidencia en alfatezación a través de la radio, que transmitió en quechua, y con música del lugar. Nos llamó la atención porque veníamos de escuchar mucha música comercial originada en Argentina.
A la noche festejamos el cumpleaños de Paula, con una sidra de Argentina y una torta que compramos a 10 pesos, a la que por supuesto le agregamos nuestro dulce de leche.
Mañana nos espera recorrer la Casa de la Moneda de Potosí y partir luego a Oruro. Chau, mañana les contaremos.
-Parte nº1- -Parte nº2- -Parte nº3- -Parte nº4- -Parte nº5- -Parte nº6- -Parte nº7- -Parte nº8- -Parte nº9-
Se extrae la sal a fuerza de pico y pala
Sobre el horizonte dos montañas se duplican en el reflejo de la sal
La gente de los dos poblados más cercanos construye sus casas con ladrillos de sal
Un trabajador llega al salar a cumplir su jornada diaria
Caminar sobre el salar es una experiencia ùnica
El camino a Uyuni está repleto de bellezas
Las llamas a la vera del camino