Desde el 24 de diciembre a la noche, cuando una fuerte tormenta eléctrica quemó múltiples artefactos eléctricos, la comunicación a través de los celulares se dificulta al extremo de mantener incomunicadas varias líneas.

Ya pasaron más de 3 días y los problemas continúan. Los reclamos se pierden en un laberinto de voces grabadas, muy amables por cierto, pero sin resolución hasta el momento. Las empresas de telefonía celular no fueron las únicas con problemas tras la tormenta eléctrica, pero pareciera ser que son las que más dificultades tienen a la hora de resolverlos. Y no es falta de rentabilidad que impida el mantenimiento necesario.