En mayo de este año, un grupo de vecinos entregó al Concejo Deliberante un petitorio avalado por más de 2.500 firmas pidiendo se regule el uso de pirotecnia para evitar maltratos a las mascotas. En aquel entonces se presentó una carpeta de 82 páginas con antecedentes en todo el país, fundamentación y artículos sobre el tema, además de las 42 hojas con las firmas. El tema aún no se trató y las fiestas llegaron.

La iniciativa fue de dos ciudadanos: Alicia Negrotto y Juan Carlos Montes, pero contó con el apoyo de más de 2500 firmas de piquenses.
Según indicaron, hace más de 60 años que diferentes municipalidades de nuestro país empezaron a implementar disposiciones para ordenar el uso de la pirotecnia.
Se comenzó prohibiendo su venta a menores de edad, regulando su uso en determinadas fechas, prohibiéndolo en lugares cerrados y la tendencia actual es suspender su utilización salvo excepciones y con el control adecuado.
Sin embargo, en la ciudad, cada vez es más frecuente el uso de pirotecnia. “No solo la usan en las fiestas de fin de año, sino en los partidos de fútbol, eventos, manifestaciones sociales, fiestas privadas, cierres de campañas políticas …”, indicó Negrotto.
Los daños no solo se producen a las mascotas que sufren sordera, infartos, crisis de miedo extremo que los lleva a huir alocadamente; sino también suele terminar con personas heridas por su incorrecta manipulación, o con pacientes cardíacos o psiquiátricos con alteraciones. Parte de la pirotecnia de venta libre hasta se puede utilizar como arma y tiene componentes en común.
“Respecto a los animales, tanto perros como gatos tienen un oído mucho más desarrollado que el ser humano y el estruendo es percibido, entonces, con mayor intensidad. Mientras que el hombre es capaza de percibir entre 16 mil y 20 mil ondas sonoras por segundo, los perros perciben entre 70 y 100 mil con énfasis en los tonos agudos. –explicó Negrotto- Sus oídos soportan un portal de 85 decibeles y la mayoría de los fuegos artificiales alcanzan los 190 decibeles, lo que suele provocar la muerte de células sensoriales auditivas.”
Entre los efectos que sufren los animales se señalan palpitaciones, aturdimiento, taquicardia, temblores, sensación de insuficiencia respiratoria, náuseas, inapetencia, salivación y babeo, miedo a morir, en el caso de estar atados pueden morir ahorcados, en las perras preñadas se suele provocar un aborto.
Además, no son pocas las veces que los perros intentan atrapar un petardo encendido y les explota en la boca, o agarran un cohete que está aún en el suelo.
La actual ordenanza, la 127/2001 solo refiere a la edad de los compradores, a la autoridad de aplicación y control, y a la prohibición de aquella no autorizada por Dirección General de Fabricaciones Militares. Los vecinos mantuvieron reuniones con los concejales. “Hasta ahora fueron infructuosas, dicen que tiene que seguir estudiando la ordenanza, solo el bloque de Nuevo Encuentro coincidió con nosotros”, afirmó Negrotto.
En la fundamentación del proyecto hacen referencia al art. 41 de la Constitución Nacional, el art. 2816 del Código Civil Argentino, el dec. 1088/2011, la Carta Mundial de la Naturaleza, la Declaración Universal de los Derechos de los Animales y el art.88 bis del Reglamento de Transgresiones y Penas de la A.F.A.
El proyecto presentado pedía que General Pico sea declarada “ciudad sin pirotecnia”. Pusieron como ejemplo la ciudad de Bariloche, el partido de Bahía Blanca, la provincia de Tierra del Fuego, la ciudad de San Martín de los Andes, Casilda, Santa Fe (allí se prohíben algunos artefactos como rompeportones, ruedas, ramilletes, petardos Nº 3, etc), entre otras. El pedido avalado por más de 2500 firmas también contó con el apoyo explícito de la fundación ecológica Cooperar, quien inclusive llegó a realizar una campaña pública de concientización.