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“La interna justicialista nos permitirá modificar viejas prácticas de gobierno que venían desde la década del ‘90”, dijo el diputado Solana



Si bien la Constitución Provincial en su artículo 68 inciso 13 le da facultades al gobernador para elevar una propuesta de presupuesto, es facultad de los diputados y diputadas fijar el definitivo, transformándolo en Ley. “El PEP envió su propuesta y hemos determinado desde el Frepam cambios sustanciales que han sido asumidos también, por algunos integrantes del bloque Justicialista, especialmente los que pertenecen al vernismo”.  


La interna justicialista ha creado las condiciones para incorporar en esta oportunidad una gran cantidad de modificaciones que quiebran las viejas prácticas de gobierno que se venían dando desde la década del 90.
La eliminación de Superpoderes es devolverle así el control, la transparencia y la división de poderes a la provincia. Esto es un logro para el Frepam. Como así también, la coparticipación de las regalías petroleras permitirá avanzar en que los intendentes dejen de mendigar en los pasillos de Casa de Gobierno.
Nunca nos pareció razonable verlos peregrinar hacia la Ciudad de Buenos Aires por 200 metros de cordón cuneta. Estamos cambiando algunas características de La Pampa apostando a la transparencia y al desarrollo comunal.

Vamos a aprobar un presupuesto que es contrario en su espíritu, a la visión que tiene el gobernador de la política.

Las modificaciones en el Presupuesto han sido sustanciales y son propuestas que el Frepam ha logrado cristalizar, aprovechando la irreconciliable fractura del Justicialismo.

Paradójicamente la ruptura del partido de gobierno beneficia a los pampeanos, que tendrán por primera vez un presupuesto real.
 El Frepam que tiene una gran cantidad de proyectos, que en conjunto son un plan de gobierno, está incorporando sus principales banderas.

Este ha sido el gobierno más pobre de 1983 a la fecha, cada año es peor que el anterior en términos de políticas sociales y productivas. No es casual, que vayan siendo peor cada año, porque nunca tuvimos una planificación estratégica, cada año comienza con los mismos problemas que comenzaron los anteriores años, el presupuesto de cada ejercicio es el del anterior multiplicado por la inflación y el crecimiento estimado. Podrá haber alguna excepción, pero esa es la regla general.

Treinta años de gobierno y no hay avances. Pueblos que desaparecieron, otros que pierden población, la violencia se incrementa, la justicia no tiene confiabilidad social, la salud ha perdido fondos y su servicio ha decaído.
 Necesitamos que la provincia se ponga en marcha, y la discusión del presupuesto es la oportunidad desaprovechada de empezar a hacerlo. Hay que abrir el debate con los sectores sociales y productivos, asumir el verdadero ejercicio de la democracia participativa. Es el método que debemos impulsar para superar los problemas de la provincia.

Este gobernador asumió su segundo mandato con la misma mecánica que el primero: la autocracia, la democracia delegativa, sin la participación de la sociedad. Nos envía a la Legislatura el Presupuesto cerrado. El resultado era menos de lo mismo, pero la interna nos dio la llave para abrirlo y ponerle seriedad y transparencia.
Somos optimista, de cada crisis nacen oportunidades, y por primera vez en la historia de nuestra provincia vamos a tener un presupuesto real, donde lo que se dice que se hará finalmente se tendrá que hacer.

Le pedimos al gobierno que convoque a los propios, a vernistas, marinistas, camporistas y a todos los “istas”, y den por terminada esta confrontación interna. No se puede someter más a los pampeanos a gobernar por posturas personales y sectoriales.
Esto desacredita y menosprecia la visión que tiene la sociedad de la política, caracterizándola como el ámbito del interés propio y no el ámbito colectivo para transformar la realidad.