Cristina Arias y sus dos hijas estaban durmiendo en su vivienda de calle 32 al Nº 414 Norte, el sábado a la 1:30 de la madrugada cuando un hombre intentó robarle. Volvió a las 23 horas con el mismo objetivo, lastimó a la mujer en la espalda y amenazó con matar a las pequeñas si no le daba el dinero. Se llevó 7 pesos y una botella de vino espumante, y hasta se identificó con nombre y apellido. El lunes, la mujer lo vio pasar por la esquina de la casa lo más campante.
La primera incursión la realizó el sábado a la madrugada. «Empezaron a golpear y golpear y pregunté quien era. Me dijo el Sebastian, yo le dije ¿qué Sebastián?, el Sebastián Kress me respondió. Me exigió plata, le dije que no, que iba a llamar a la policía. Me respondió que lo hiciera que él la iba a esperar sentado. Llamé a la policía pero cuando vino ya no estaba», relató la víctima.
Ese mismo día, alrededor de las 23,30 horas, el hombre volvió. «Estaba durmiendo en la misma cama con mis dos hijas, porque mi marido trabaja de 10 a 6 de la noche, cuando me tocan el pie para despertarme. -relató la mujer- Cuando prendo la luz me encuentro que un tipo me estaba apuntando con un revólver y me decía si tenía plata. Yo le dije que no tenía, empezó a revolverme todo y me dijo que si gritaba me iba a matar a mí y a las nenas. Así que no pude ni gritar ni pedir auxilia porque tenía miedo. Se empezó a medir camisas de mi marido y se empezó a llevar ropa. Yo estaba encima de las nenas para que no les hiciera nada. Y me decía que no dijera que era él, le pedí que por favor se vaya de mi domilicio, y cuando se fue a retirar me apoyó una tanza en el cuello y me decía que me iba a matar. Cuando se iba, lo corrí de atrás con un palo, se dio vuelta y me dijo andáte para la pieza porque si no te mate. Cuando me di vuelta me tiró de atrás con un cuchillo, me cortó la remera y me lastimó. La nena de 3 años lloraba como loca, vio cuando me apuntaba con el arma.»
Incluso le dijo quién era, identificación que fue aportada a la policía.»Yo no sabía quien era, ahora sí por mi mamá, porque le hizo trabajos de pintura. Quiso robar también enfrente de mi suegra, el domingo, a una chica», dijo. Se quejó del accionar policial, «es como que no hacen nada, el oficial de la Primera que me tomó la denuncia me dijo que tiene 32 años»,dijo. Relató además que lo vio en un fuerte estado de alteración. «Estaba empastillado, porque él cuando corrió se le cayó al lado del camión del vecino un tableta que decía Fozetin».
El lunes, Cristina Arias volvió a verlo cuando fue a tender ropa y el hombre pasó caminando por la esquina. La mujer tiene una niña de 1 mes y medio y otra de 3 años y está aterrada. «Estos días me estoy yendo a dormir a lo de mi suegra, pero no quiero estar más acá, quiero cambiar de casa, estoy esperando una respuesta», afirmó.