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Dolor, silencio y lágrimas



El cuerpo de la niña Sofía Viale, violada y asesinada recibió en la mañana de hoy cristiana sepultura en el cementerio local. La muerte de un ser querido es una de las situaciones más dolorosas que podemos vivir y el silencio es la respuesta a las preguntas que surgen casi sin pensar. Cuando se pierde a una persona querida, es como si muriera una parte de nosotros. Tengamos memoria, para que no haya más Sofías. Nadie podrá ocupar su lugar. El recuerdo de su frescura, enojos, sonrisas, rabietas y sueños serán los puntos de encuentros de aquellos que la amaron de verdad.