El día mas temido llegó y como nos suele pasar a los argentinos nos encontró sin preparación, sin previsión. Cuando el horror, la tristeza y la violencia coinciden los actos que resultan son inevitables, pero por favor no lleguemos a los enfrentamientos… perdemos todos.

Es inevitable sentirse horrorizado ante el descubrimiento de hoy, el hallazgo del cadáver de Sofia Viale enterrado bajo una precaria parrilla, pero horroriza aun mas cuando se sabe que este descubrimiento proviene de una actitud delictiva que presumiblemente es la misma que llevó a esa persona cuyo cuerpo fue desenterrado a un sufrimiento y una muerte que desgarra de solo pensar, porque no se llegó a desenterrar el cuerpo en base a una investigación sino a una casualidad, la peor. Se llegó a ese lugar porque se buscaba a un hombre –ya detenido- sospechado de tratar de meter a una menor de edad a su casa con intenciones de cometer delitos contra la integridad sexual.
En varias ocasiones este cronista a reconstruido historias en las que a menudo se puede apreciar que en cuanto al andamiaje de seguridad, los resultados son muy pobres y a su vez sin tendencia a mejorar. Por estas notas hemos recibido más de una desaprobación y por supuesto mucho silencio por parte de los protagonistas, pero hay muchas cuestiones que escapan a la comprensión.
¿Que el cuerpo de Sofía aparezca enterrado a menos de doscientos metros de su casa, en una vivienda por cuya vereda supuestamente transitó la última vez que fue vista y que no fue revisada?, ¿Qué además supuestamente el sospechado y ahora detenido tendría antecedentes por delitos contra la integridad sexual?, Señor: ¡No me diga que las cosas se hicieron bien!, esfuerzo no faltó, eso esta claro: ¿Pero capacidad para resolver temas tan delicados?.
Por parte del Poder Judicial una Fiscal suplente, sin experiencia, a la que ayudaron los mas “duchos” en la materia para comandar una investigación que en mas de dos meses atinó solamente a esperar una llamada, un mensaje, un dato salvador. Por parte de la Policía, viaje aquí, viaje allá, con mucho esfuerzo pero sin brújula.
Los medios, pero limitándonos a lo nuestro, a lo largo de toda la investigación judicial-policial tratamos de no interferir y de aceptar la información que ellos brindaban; la gente, el vecino de Pico también hizo lo mismo: todos esperábamos que Sofía apareciera con vida, primero por deseo como padres, como hermanos, como amigos, pero también porque quienes comandaban la investigación informaban de diversos rastrillajes, patrullajes, rastreo y comprobación de datos que uno tras otro daban resultados negativos. La respuesta habitual era “no descartamos ninguna hipótesis” la Policía esto los Fiscales lo otro, el resultado ya es ampliamente conocido: se descubrió el cuerpo porque el habitante de la casa donde estaba enterrado habría tratado de forzar a otra menor, reitero: a menos de 200 mts de la casa de Sofía Viale.
Del horror de la noticia, los vecinos pasaron a la tristeza por la pérdida ya irreparable, de ahí la violencia estuvo a un paso convirtiendo esta ciudad en la ciudad que no queremos.
Una ciudad que en cuanto a seguridad las autoridades del área no comprenden que esta desbordada. Por parte de la Policía pretenden solucionar carencias de medios y de personal con una sanción a un empleado; por parte de la Justicia repiten la muletilla del Superior Tribunal de que en Pico se juzgan más casos que en cualquier otro punto de la Provincia. Un escalón más arriba esta la Secretaría de Gobierno y Justicia de la Provincia que viene, mira y se va como si nada.
Ni lo uno ni lo otro son soluciones para nuestra sociedad, ni amedrentar a los pocos Policías destinados a General Pico ni mucha cantidad pero poca calidad de juzgamientos van a producir que la seguridad en nuestra ciudad sea una materia aprobada y si no me cree mire los artículos y fotografías expuestas en la página y se dará cuenta hasta que punto están desbordados.
Señores: es hora de abrir los ojos… o dejar el lugar…esta ciudad no quiere mas horror, no quiere mas tristeza, no quiere mas violencia.