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Problemas por adjudicación de una vivienda del IPAV



En la mañana de hoy, los hermanos Lucero ingresaron  a la vivienda que fuera de su madre, pero que había sido desadjudicada por falta de pago y del trámite sucesorio, y adjudicada a otro hombre. La vivienda sita en calle 10 bis entre 113 y 115 fue incendiada el año pasado y estaba deshabitada pero con custodia policial.


Fernado y Natalia Lucero junto a los seis hijos de la mujer ingresaron en la mañana a la vivienda de su madre, Olga Torrilla que falleció hace seis años. Según sus relatos, su madre había pagado durante 17 años la cuota mensual y le restaba aún algunos años más. Ellos no siguieron abonando lo correspondiente y dejaron vacía la vivienda tras el incendio ocurrido el 1 de noviembre de 2011.

Fernando venía durmiendo en las casillas del FFCC o en la Terminal de Ómnibus ya que no le permitían ingresar a la casa, y su hermana Natalia en un casa prestada. Ante la situación y lo que ellos consideran una falta de respuesta del IPAV, ingresaron en la mañana de hoy aprovechando que no se encontraba la consigna policial de rutina.

Hasta allí llegó la policía y se vivió momentos de tensión ya que apareció un hombre con su madre y papeles que certificaban que esa casa se la había adjudicado el IPAV. Fuentes de ese organismo provincial indicaron que la desadjudicación a los sucesores de Torrilla y la posterior adjudicación a otro hombre fue realizada por IPAV Santa Rosa.

Los hermanos Lucero recién ahora terminaron el trámite sucesorio y lo enviaron al IPAV General Pico a través de un policía, pero la desadjudicación ya fue concretada. Más allá de ello, la casa que estaba deshabitada y en deplorable estado producto del incendio, ahora está morada por estos dos hermanos y seis pequeños.