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Vergüenza ajena



Dicen que el concepto de vergüenza ajena sólo existe en nuestro país y que en el resto del mundo no pueden comprender que alguien sienta una enorme incomodidad interior por las acciones de otro. Dicen también que la vergüenza ajena puede definirse, como un sentimiento humano que nos hace sentirnos –respecto a un acto perpetrado por un tercero- incómodos y ridículos, a veces hasta el bochorno, sin más salida que contarlo por desahogo.


El jueves 11 de octubre del corriente año, en este portal publicamos una nota titulada «Una imágen vale mas que mil palabras» y en ella una fotografía –la que ilustra esta nota- en la que un empleado policial de nuestra ciudad empujaba denodadamente un móvil que no arrancaba y que debía con la urgencia del caso trasladar un detenido en un procedimiento efectuado en el Barrio Indios Ranqueles, una persona a la que se buscaba por asalto a mano armada.

En esa oportunidad el ojo de la cámara puso de manifiesto expresamente el mal estado en que se encuentra el parque automotor de la Policía de General Pico, pero la nota no pretendía resaltar actitudes de descuido por parte de los uniformados sino el estado en que por el incesante uso se encuentran los automotores destinados al “servicio” a la comunidad. Resalto servicio porque esta ocasión fue para trasladar un detenido pero pudo haber sido por otra razón humanitaria o para salvar una vida, por ejemplo.

A doce días de aquella nota y lejos de arbitrar los medios necesarios aunque mas no sea para mejorar un poco los vehículos o reemplazarlos o aumentar la cantidad de móviles, se conoció ayer que motivo de aquella crónica periodística se sancionó a un empleado policial con diez días de arresto por cuestiones relacionadas a esa nota. Algunos dicen que fue por empujar el vehículo cuando había varios medios de difusión en el lugar, otros sencillamente porque alguien debía pagar los platos rotos.

Lamentablemente para los empleados policiales, la ley que los rige no es el nuevo Codigo Procesal Penal, por el contrario, en la reglamentación policial el “garantismo” solo corre para quienes aplican las sanciones, de ahí que entre los uniformados la “ley del gallinero” es la que se aplica.

Resulta inverosímil que alguien pueda ser sancionado por empujar un auto para poder cumplir con su función o por estar a cargo del operativo y no impedir que un subordinado empuje un rodado para poder cumplir un cometido legal.

En la oportunidad de publicar la foto de marras también pusimos otra –que también ponemos en esta nota- en la que algunos solidarios trabajadores de prensa que cubrían el operativo ayudaron empujando el mismo rodado, ¿Qué pasará con ellos? ¿Acaso serán sancionados también? O ¿se recortará publicidad oficial a los medios en los que trabajan?.

Después de ver la foto uno cree que por una cuestión de sentido común, la problemática debió de haber sido ¿como hacer para mejorar el parque automotor de vehículos afectados a nuestra ciudad?, pero no, el sentido común como siempre se dice “no es el mas común de los sentidos” y en esta ocasión queda claro que el refrán no se equivoca.

Mucho más claro es que con sancionar a un empleado de la parte mas baja del escalafón policial no se conseguirá que los móviles arranquen siempre, que no entre viento por los vidrios faltantes en algunos de ellos o que gasten menos aceite que la cantidad sideral que utilizan. Tampoco se logra sancionando a un empleado que empuja un móvil para que arranque, que los muchos vehículos tirados en el predio del taller de la Unidad Regional Dos en calle 19 y 22 puedan funcionar.

Da vergüenza ajena esta sanción, pero no por eso vamos a dejar de remarcar la realidad, seguimos sosteniendo que en General Pico es necesario contar con mas empleados policiales porque la ciudad ya no es la misma, porque hay mas barrios y mas alejados, pero también seguimos sosteniendo que con los medios con que actualmente se cuenta no es suficiente solamente con traer mas policías, hay que renovar y ampliar el parque automotor y los demás medios para que el empleado que trabaja realmente al servicio de la comunidad tenga los elementos suficientes como para poder hacerlo con profesionalidad.

Da vergüenza ajena esta sanción, porque en vez de ayudar a mejorar están bajando un mensaje de no hacer nada. Imagino la impotencia que debe de sentir aquel que fue sancionado, pero creo que no fue por su acción sino porque pusimos en evidencia una realidad.

En muchas ocasiones hemos resaltado que en cuanto a seguridad en nuestra ciudad lo mejor que tenemos es justamente el personal, su calidad humana, su vocación de servicio y su trabajo denodado poniendo todo cuanto esta a su alcance – empujar un auto de alrededor de 1000 kilos es un ejemplo- para tratar de servir a la comunidad lo mas rápido y bien que la propia sociedad le reclama.

Esta nota pudo haber sido muy corta, con informar que sancionaron a un empleado por aquel incidente y que usted sacara sus propias conclusiones hubiera sido suficiente, pero realmente da vergüenza ajena que se castigue de esta manera a alguien que esta al servicio de la sociedad por cuestiones como esta, para tratar de tapar un problema de fondo.

Me da vergüenza ajena y aunque la frase no esté explicada en los textos de la Real Academia yo se que usted, que se toma el tiempo de leer esta crónica y que maneja el lenguaje de la gente de bien, entiende a que me estoy refiriendo.