A los 37 minutos del segundo tiempo, el árbitro, Juan José Montero decidió suspender el partido por falta de seguridad. La parcialidad de Ferro de Pico, esta vez ubicada sobre la tribuna de calle 102 a metros de la parcialidad de Costa Brava comenzó a arrojar proyectiles sobre el campo de juego. El árbitro se acercó al responsable de la seguridad en el estadio, éste no le garantizó la misma por lo cual decidió suspenderlo. El partido estaba 2 a 2.
El árbitro manifestó a los medios que la policía no le ofreció las garantías para continuar el partido. “le mostré el proyectil, le pregunté si me ofrecía las garantías para continuar el partido, me dijo que porque no había mucha gente por lo cual decidí suspenderlo”.
Antes de comenzar el partido hubo en el rincón de calle 102 y 13, un enfrentamiento entre hinchadas. Tuvieron que acudir dos móviles policiales y seis efectivos más. Posteriormente se subieron a los móviles y se retiraron.