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Salí a la calle y entendí que ya nada sería igual

Por Julián Angelucci
Ayer mientras esperaba al censista, mate de por medio, C5N en la televisión y Lady Gaga en la PC, paso lo inesperado: el tablero político se dio vuelta, las fichas cayeron al suelo, las cartas se mezclaron, y el juego que estábamos jugando había quedado sin terminar, ya nada sería igual desde ese momento.

En un primer momento tome y consideré la muerte de Néstor Kirchner desde mi humor negro, debo admitir que fue la peor reacción que demostraba mi no reflexión, mi falta de análisis, después de tantos años de escucharlo, verlo, apoyarlo y criticarlo parecía que nada había entendido. Algunos amigos se enojaron, con justas razones para hacerlo, ya vendrán mis disculpas personales.

No voy a decir que siento “un profundo dolor”, ni que Néstor merezca mi reconocimiento y orgullo como líder político en una Democracia Republicana, sería hipócrita de mi parte decirlo porque hace tiempo deje de pensarlo. Esa fantasía que vendía en el 2007 hablando de concertación, de pluralismo, no fue coherente con su forma de ejercer y organizar el poder que disponía. Sin embargo, el sentimiento que ahora me nace es el de respeto por aquellos que creen en el proyecto político que el encarnaba, con el que no estoy de acuerdo, pero que reconozco su capacidad de convocar y hacer participar en política a muchos que estuvieron alejados de la misma.

Voy a intentar subsanar mi falta de reflexión y análisis político de los primeros momentos.

La muerte del hombre con más poder e influencia de la Argentina no se puede tomar a la ligera y los próximos meses darán cuenta de ello. Néstor Kirchner se caracterizó por construir un proyecto de tipo personalista, que incluía a muchos, pero que prohibía los liderazgos emergentes, y esa será la prueba más importante que deberá superar su espacio político.

Se habla del heredero, la heredera o los herederos, la confusión y la incertidumbre que ya estaban presentes en la realidad política argentina se van a instalar definitivamente, son las nuevas cartas que regirán el juego de este espacio político que afecta al resto de los sectores y partidos.

En el kirchnerismo, que como afirmó Lanata si existe, se viene una época difícil y muchas son las opciones de cómo pueden afrontarla. Hoy un amigo filo-kirchnerista decía muy convencido que la Presidenta sería quien tomaría las riendas, fortalecería e impulsaría “el proyecto”, dudo de eso. Ante la muerte del líder y conductor, de quien tenía verdaderamente el poder concentrado en sus manos, emergerán las disputas que Kirchner lograba aplacar y ocultar, los egoísmos de los pejotistas de todo el país no serán resignarán ante una mujer que debe gobernar el país y completar su mandato.

No se ha generado un vacío de poder, sino que el titular del mismo, que lo organizaba y dirigía (en mi opinión irresponsablemente), se ha ido de un momento a otro. Nos deja a muchos inmóviles, duros ante el hecho, pero aquellos que se encontraban cerca de Néstor, y que entre ellos tenían grandes diferencias, iniciarán una larga lucha por apropiarse de la titularidad que el tenía, Scioli, Moyano, los Pejotistas Provinciales, Cristina, sus Ministros… Habrá que ver si cada uno quiere agrandar su quintita generando una situación de gran conflictividad y violencia, o si resignan sus ambiciones en pos de la gobernabilidad y estabilidad de la República, de por sí ya ha sido muy maltratada.

La oposición no es ajena a lo que pasó, no los unía el amor sino el espanto hacia Néstor Kirchner y particularmente hacia su forma de ejercer el poder. Sin él, la división como dijeron ayer entre cercanos y lejanos ya no es útil, y ahora empezará un lento reacomodamiento de los sectores políticos según los proyectos, ideas y banderas que levantes.

Si ya entendí, ya nada será igual.

Enviado por Julián Angelucci y publicado en su blog http://culpagorila.wordpress.com
El se define como: ñoño y estudiante, con futuro politológico (UBA), trabajador y militante (cívico de la primera hora), libre, aceptado, lengua picante y sin pelo largo. Leo Perfil y La Nación… Clarin MIENTE!