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“De luz amarilla a luz roja”



Ayer en la mañana en una audiencia llevada a cabo en los tribunales locales, un Juez citó una frase cuya propiedad –dijo- le pertenece a un reconocido abogado del medio. La frase que citó fue “si fuera un semáforo diría que pasó de luz amarilla a luz roja”, una metáfora para explicar que una persona que cumplía una condena en suspenso estaba ante él por la comisión de varios delitos mas.


Es muy acertada la comparación del letrado en cuanto refiere que ante la comisión de un delito primero hay una especie de segunda oportunidad, pero que si se sigue por el mal camino alguien lo deberá parar ya que por si solo no lo hace.

Esta situación se esta viviendo bastante a menudo en la justicia local. Llegan al banquillo personas que ya han sido juzgadas y condenadas con penas de ejecución condicional pero siguen delinquiendo, el ¿porqué siguen en ese camino ilegal? es algo que ni especialistas en comportamiento humano le encuentran explicación, mucho menos un cronista de un medio, cualquiera sea.

¿Hay explicaciones desde lo legal?: si, que cuando se aplica una condena en suspenso es por comisión de delitos que no superan los tres años. Hasta ahí entendible fácilmente y mientras las condenas no sean acumulativas en cuanto a que se sumen los montos que se apliquen esto seguirá igual.

El hecho es que en varias ocasiones se ha observado que teniendo una condena en suspenso y cometiendo, dos, tres y hasta ocho delitos mas, lo que se hace es acumular las causas y aplicar una condena igual a la que ya tenía (que debe cumplirse al ser condenado nuevamente) o con algunos meses mas, pero no mucho. En este punto es donde la cuestión se hace más difícil de entender para el común de la sociedad porque a esta liviandad de condenas se suma los beneficios que obtienen por “buena conducta” dentro de las instituciones carcelarias con lo que salen en libertad antes que los damnificados puedan reponerse económica y psicológicamente de los delitos que han padecido.

El caso donde el Juez hizo mención de la frase es un ejemplo típico: el imputado puesto ante él esta cumpliendo una condena en suspenso de dos años y fue detenido por la comisión de cinco delitos cometidos en una noche, ergo: cinco damnificados distintos, cinco familias que padecen estos delitos si usted quiere verlo así. La explicación de la persona investigada fue que “estaba alcoholizado y empastillado” ¿justifica lo que hizo?.

Este tipo de explicaciones son muy comunes en las audiencias de juicio, pero ¿sabe que?, en muchos casos quienes imparten justicia consideran esto como causales valederas, que morigeran su accionar y no ocurre lo mismo con los testimonios de las víctimas, a quienes se les requiere una memoria fotográfica de la que no escapen detalles de ninguna especie, documentos de todos y cada uno de los bienes que le sustrajeron por mas antiguos que estos sean y demás.

Inclusive se ha visto en varios juicios que hasta a los Peritos legales (muchos de ellos profesionales universitarios) se les pone en tela de juicio sus opiniones o sus pruebas periciales y hasta en algún caso se ha dejado de lado un informe legal.

Se lo paso en limpio: la palabra de un imputado, tiene muchas veces mas valor que la de la víctima aunque en varios casos como este en donde se vierte la expresión que da pié a esta crónica, el imputado estaba cumpliendo una condena y a pesar de “las luces amarillas” volvió a delinquir.

Seguramente los legos tendrán una respuesta –siempre la tienen- la sociedad no. Hay casos en que algunas personas con condena en suspenso volvieron a delinquir y finalmente tuvieron que cumplir menos tiempo inclusive que la primera condena debido a los muchos artilugios legales que por supuesto nadie se encarga de aclarar. Claro está que desde el estado no encuentran como reinsertar a aquellos que dieron un mal paso o varios.

Se dice mucho, se discute mucho, es palabra corriente de que “entran por una puerta y salen por la otra” se hizo un juicio político, públicamente se manifestó hace unos días que se pedirán otros dos juicios a funcionarios judiciales de los tribunales locales, pero la verdad que poco o nada a cambiado. ¿Cambiará algún día? O ¿seguirán pasando “semáforos en rojo”?…