La situación en las cárceles de las comisarías locales y de dependencias ubicadas en localidades vecinas está lejos de ser la ideal. Cada día crece la cantidad de presos con condenas firmes, situación que dificulta el trabajo y la situación de presos con causas iniciadas pero que todavía no han recibido la condena por parte de la justicia. Entre los datos obtenidos de fuentes policiales es que prácticamente el 50 por ciento de los presos condenados o con causas abiertas han cometido delitos con la integridad sexual.

Es realmente alto el número de presos ya condenados o aquellos que están detenidos con causas judiciales en vía de resolución, los que han cometido un delito contra la integridad sexual. Esta situación parece profundizarse cada día más y refleja una dura realidad que golpea la convivencia diaria.
Por otro lado y de acuerdo al número obtenido de la cantidad de presos que estarían dentro del radio de la UR II, – serían alrededor de 60 presos-, casi un 30 por ciento -17 de ellos-, tienen condena firme. Esta situación plantaría serias dificultades para los responsables de cada comisaría ante la solicitud de determinados beneficios que pretenden los presos con condena y que alojados en comisarías no los pueden obtener. Uno de ellos sería la visita íntima con su cónyuge, situación que en unidades penitenciarias existen.
De aquí que surge otra de los interrogantes: ¿Por qué presos con condenas firmes están alojados en celdas de comisarías?. Es que el Servicio Penitenciario estaría recibiendo presos a cuenta gotas y no con la asiduidad que la situación requiere.
Finalmente las fuentes consultados confirmaron que el juez de ejecución local, Mauricio Pascual, visita semanalmente las cárceles de la UR II en función de observar el estado y solicitudes de los detenidos.