Durante el acto de colocación de una placa homenajeando a Claudio de Acha en la Escuela nº111, hizo uso de la palabra el gestor de esta iniciativa Armando Luis Zapata, quien realizó apreciaciones en relación al acto y leyó una poesía escrita por la madre del joven desaparecido durante la trágica “noche de los lápices”.

Palabras de Armando Luís Zapata
“…Cuando empezó a revelarse la historia de la dictadura y cuando Pablo Díaz que fue el único sobreviviente de la noche de los lápices reveló en detalle el horror padecido en el pozo de Banfield, deduje como hombre de la política que el crimen político nunca puede estar asociado a la ética política. Y esto empezó a renovarse en su fundamentación cuando en los primeros días de agosto recibí de parte de la mamá de Claudio de Acha, que vive en Suecia, la documentación y una poesía que pidió que fuera leída en este acto, en esa poesía hay una semblanza evocativa de la mas tierna infancia de claudio y de cómo fue modelando su pensamiento cuando ya adolescente y como a través de su ética y privado de su libertad fue un hombre libre para ser solidario y para enaltecer a la condición humana…»
Todo esto amerita considerarlo como un acto político serio y en serio, primero porque estamos en un espacio que es paladín de la democracia y es un espacio político, la escuela, como tantas escuelas en el país que han sido creada por ley y donde las políticas educativas deben ser la premisa fundamental, no el proselitismo politico y además porque la memoria histórica contra el olvido, por la verdad y la justicia, es un ejercicio político que debe convertirse en un deber permanente de la sociedad argentina.
«…Hablamos de los derechos humanos que son la piedra basal de la convivencia entre los hombres y mujeres del mundo y para que la vida, la paz, la libertad, la salud, el trabajo y la educación rija permanentemente, por lo tanto reafirmo el concepto que éste es un acto verdaderamente político, porque fundamentalmente nos abarca a todos, nos compromete a todos y porque en materia de derechos humanos, los derechos humanos no son ni de izquierda ni de derecha, no son botín de ninguna organización política porque no tienen bandería política y porque no son propiedad de ningún gobierno….” Dijo en su alocución Zapata para luego leer el siguiente poema.
“Así siempre”
De noche te encontramos mirando las estrellas
buscando el principito de Saint Exupery,
tenías cinco años.
El tiempo fue pasando y un día nos llamaron
de la escuela primaria para felicitarnos,
las maestras habían preguntado
¿Que deseaban los niños al terminar séptimo grado?
unos un auto del último modelo,
otros un chalet de Mar del Plata,
Vos
que no hubiera guerra ni hambre y
que todos los niños pudieran estudiar,
tenías doce años.
Después, te secuestraron,
te desaparecieron y,
en el pozo de Banfield
propusiste que los varones dieran su pedazo de pan
a las chicas que pronto iban a ser mamá,
tenías dieciocho años…
En el juicio a los militares de la dictadura argentina, Pablo Díaz, el único sobreviviente de la noche de los lápices, te hizo un homenaje hijo mío…estoy orgullosa de ti.