Como madre y miembro de esta sociedad no puedo dejar de preguntarme si la desaparición de Sofía se pudo evitar. En el plano de las hipótesis, hoy, la hipótesis más clara es que Sofía se fue de su hogar por decisión propia. Esto ocurrió el día 31/08/12. Hace ya 25 días.

En el mes de noviembre de 2011 fue radicada ante la Fiscalía de turno una denuncia de “X” la hermana de Sofía. La niña denunciaba ser víctima de violencia intrafamiliar. No puedo juzgar sobre lo denunciado, para ello hay una Fiscalía interviniendo.
Nueve meses después de esa denuncia, Sofía, desaparece “se va de su hogar”.
Entonces me pregunto: que hizo el Estado frente a la denuncia formulada por “X” además de disponer la exclusión del hogar del supuesto agresor?
“X” decidió confiar en la Justicia y denunciar ser víctima de violencia (no importa que clase de violencia). El paso más difícil estaba dado, animarse a denunciar.
Ahora bien inmediatamente luego de dicha denuncia, como en todos los casos donde el damnificado es un menor de edad, se da intervención al Juzgado de la Familia y del Menor.
Después que una niña denuncia un hecho de violencia en el seno de su familia lo razonable sería poner una lupa sobre esta familia para conocer qué ésta sucediendo realmente.
La denuncia habilita al Estado a intervenir.
Me pregunto entonces, que hizo el Juzgado de la Familia y del Menor? Se anotició el Sr. Asesor de Menores de lo denunciado por “X”? Quién asumió la representación promiscua de esta niña que recién hace 15 días recibió una cita para acordar un abordaje terapéutico?
Más allá de la investigación en el fuero penal del posible delito denunciado por “X” me pregunto: Se inició un procedimiento asistencial? Esta familia recibió la visita de un asistente social? Se dispusieron medidas tendientes a conocer en profundidad qué estaba ocurriendo en un hogar donde residen cinco hijas menores de edad?
Frente a lo ocurrido reflexiono: todas las medidas llegaron tardíamente o, lo que es peor, se decidió adoptar medidas luego de la desaparición de Sofía, como si antes no hubiera existido un indicador lo suficientemente grave para preocuparse.
Algo falló. No tengo dudas.
Si la intervención del Estado hubiera sido efectiva, el Estado debería haber advertido las intenciones de Sofía, o lo que es mejor aún: el motivo de tales intenciones.
Insisto, en el plano de la hipótesis, si Sofía decidió voluntariamente irse de su hogar después de semejante denuncia radicada por su hermana, la intervención estatal falló.
El pasado viernes 14 asistí al Congreso de Salud Mental Infanto Juvenil en esta ciudad y pude oír los discursos brindados por el Ministro de Salud, el Subsecretario de Salud y la Diputada Lavin, en relación a la nueva ley de salud y el proyecto de ley de minoridad. Una serie de participantes de ese Congreso que no estaban distraídos frente a las palabras del Subsecretario de Salud, le hicieron notar la falta de inversiones y recursos, el escaso personal contratado por el Estado para cumplir con el propiciado “cambio de paradigmas”.
Sofía, y por qué no “X”, parecen ser una víctima más de políticas públicas que en la teoría se advierten cuasi perfectas, y en la práctica no pueden desarrollarse sea por falta de inversiones o por incompetencia de los funcionarios intervinientes.
El resultado, el mismo: Los más vulnerables, los niños, carentes de respuestas por parte del Estado.
Esta reflexión no pretende restar importancia al avance en la búsqueda de Sofía que, sin dudas hoy, es la tarea que apremia y debe continuar.
Sin embargo todos, los que de una u otra forma participamos en la búsqueda de Sofía, deberíamos preguntarnos qué vamos a hacer cuando la encontremos?
Podrá Sofía confiar que a su regreso hallará contención, protección y un lugar adecuado para crecer sana?
Qué opciones le ofrece el Estado a través de sus instituciones?
Alina Acebal
DNI 23.081.231