Los alumnos de Cultura y Comunicación del año pasado pintaron una bandera cuyo lema era: Hace falta el dolor para concientizar? ¡Qué duro si tuviéramos que vivir situaciones límites, la tragedia, para tomar conocimiento de la realidad social! Como si no lo pudiéramos aprender desde otro lugar… Celebrar la vida, valorarla, no solo la nuestra, sino la del otro son pilares para tomar conciencia vial.
Muchos creen y afirman que Marcos Di Palma no es serio para ayudarnos en esta tarea. Estoy de acuerdo. ¡No creo que este piloto genere dramas, lágrimas ni sufrimientos! Lo que sostengo es, que para los adolescentes, es un referente y cuando les hable de la velocidad, como un placer que los hombres, a través del tiempo, han buscado vivenciar, lo va a hacer desde la experiencia de piloto profesional. Y también, desde ahí, se va a referir a las consecuencias que la velocidad produce sobre el manejo.
Mariano Acebal, que está colaborando especialmente en estas actividades del colegio Salvador, nos ha demostrado la llegada, el feedback, que tiene con nuestros alumnos. Ellos lo perciben, con mucha certeza, mas preparado en cuestiones de manejo que a la propia docente, que puede acercar alguna cuestión teórica pero que no sabe estacionar, por decir un ejemplo.
Nos seguimos preparando para la jornada que conmemora a los 9 estudiantes solidarios y su profesora, que aquel 8 de octubre de 2006 fallecieron en una ruta de Santa Fe en un mal llamado accidente, porque se podría haber evitado. Esos chicos habían viajado a Quitilipi, Chaco, a asistir materialmente a una escuela con muchas carencias. La ruta de sus vidas y sus sueños se vio truncada por un camionero alcoholizado…
La problemática vial es grave. Somos conscientes de que en 2011 murieron en nuestras rutas tantas personas que si comparamos en números con las victimas de Cromañón, las cifras serian: 39 Cromañones. Tengamos en cuenta que se registra aquí los números de las personas fallecidas al momento de producirse el accidente. No las que murieron posteriormente.
Los estudiantes de la tragedia de Santa Fe son un modelo en la cultura del dar, y encendieron una antorcha de respeto y amor por la vida. Más allá del dolor, los invito a tomar esa antorcha y con alegría vivir responsablemente, transitando a conciencia, para cuidarse uno y al Otro, para que todos podamos cumplir el camino de nuestros sueños y proyectos.
Prof. Andrea Pianovi