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La Justicia condenó al testigo de la causa Crosetto



Oscar Blanco inició una causa por daños y perjuicios contra el vecino del anciano Carlos Crosetto que fuera testigo en la causa judicial por la apropiación de un campo. El hombre, un comisario retirado octogenario, fue condenado por la Justicia Civil y deberá pagar 20 mil pesos por haber contado lo que había visto.

Hugo Lucchelli Bonadeo y Carlos Crosetto (foto de archivo cuando el anciano aún vivía)
Hugo Lucchelli Bonadeo y Carlos Crosetto (foto de archivo cuando el anciano aún vivía)

El testigo ahora condenado, que pidió reserva de identidad, en había declarado ante la Justicia que había observado en marzo de 2002 en la vivienda ubicada en  calle 102 Nº 427 que Susana Haponiuk hacía firmar mediante engaños y coacción unos papeles que serían los de la venta del predio rural por 45 mil pesos. Además, indicó que había visto a Oscar Blanco en el lugar. El campo, de algo más de 100 has en cercanías de La Puma, fue entonces “vendido” a Haponiuk y esto lo vendió a los actuales propietarios: la madre de Oscar Blanco y del abogado Pedro Febre.

Susana Haponiuk había aparecido en la vida de Crosetto, que ya vivía en General Pico, y convertido en una compañera del anciano en muchos de sus menesteres a través de una confianza plena. El hombre le daba dinero para pagar impuestos y servicios, pero poco a poco fue quedando aislado y en la calle. Crosetto perdió el campo, la casa, los electrodomésticos y los muebles. Según su sobrino, Lucchelli Bonadeo, le hacía firmar papeles para realizar los trámites y entre ellos, la venta del campo.

Lucchelli Bonadeo señaló, entre sus acusaciones que “Blanco y Haponiuk le fueron a decir a mi tío que tenía una deuda enorme con la AFIP y que le estaban por rematar el campo. Y que él podía resolver el problema con una moratoria. Pero como era el secretario de un juzgado que lo haría esta mujer, Susana, con un poder que le debía firmar mi tío. Lo único que quería a cambio era que le alquilara el campo. Blanco muchas veces le dijo que quería comprarle el campo a mi tío pero él siempre se negó a esto. Siempre dijo que quería que lo enterraran en ese lugar. Finalmente mi tío accedió a darle el poder y a alquilarle el campo a Blanco.Lo que firmó mi tío en realidad, creyendo firmar un contrato de alquiler, era un boleto de compraventa. De esta manera se consumó el despojo”.

El Dr. Miguel Ángel Nardillo, que inició la representación legal de Crosetto, advirtió que Haponiuk no tenía solvencia económica como para comprar el campo que luego vendió a Blanco y Febre. Y que este hecho nunca fue investigado por la Justicia. El hecho derivó en tres causas judiciales y en un escándalo público. Crosetto demandó a los apropiadores del campo; y Blanco al sobrino del anciano, Hugo Luccheli Bonadeo y al testigo por daños y perjuicios.

La causa iniciada en julio de 2003 por Crosetto tuvo idas y vueltas. Incluso, en algún momento el Superior Tribunal de Justicia de La Pampa reprochó a los funcionarios judiciales que entendían en la causa por la falta del servicio de justicia ante dilaciones y demás.

La causa contra Lucchelli Bonadeo fue cerrada en octubre de 2009 por el Juez Fabricio Lose. El acusado pidió que se mantuviera abierta y se siguiera investigando. Sin embargo, la causa se cerró, se apeló ante el TIP, que le dio la razón a Blanco, volvió a la Justicia piquense pero fue cerrada nuevamente por el Juez Pablo Lacava. Lucchelli Bonadeo había dicho, en cada posibilidad que tuvo, durísimos conceptos sobre Oscar Blanco, otros funcionarios judiciales y el abogado Febre.

Lo extraño es que Blanco por un lado dejó prescribir la causa contra Lucchelli Bonadeo pero continuó contra el testigo, un comisario jubilado vecino de Crosetto y amigo de la familia desde hacía muchos años que había visto la escena del anciano firmando papeles. Blanco lo demandó por daños y perjuicios (Exp. E27696/6) y el testigo perdió el juicio. Deberá pagarle ahora, o responder con sus bienes, la suma de 20 mil pesos.