Emiliano Álvarez es médico veterinario, docente universitario jubilado y un militante por los derechos de las personas con discapacidad. Es que por un accidente laboral perdió la visión, pero eso no le impidió continuar con sus actividades docentes, investigar, dar conferencias, viajar… realizarse a partir de sus posibilidades y de la necesidad de evitar en otros lo que le ocurrió a él. El 29 de agosto será galardonado por la Sociedad de Medicina Veterinaria en Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Recibirá el Premio la Trayectoria y por cierto que lo tiene merecido. Lleva 43 años en la profesión y 32 en la docencia universitaria. “Lo único que he querido hacer en mi trayectoria es beneficiar la profesión veterinaria y dar un testimonio de que se puede”, afirmó.
Es que Emiliano perdió la visión en un accidente laboral hace 34 años, haciendo un parto a una vaca enferma de tuberculosis. “Lo que puede ocurrir en las situaciones límites es que se termine con depresión tirado en la cama, o tratar de volver a la situación normal lo máximo posible y colaborar para que no le pase a otro”, indicó quien con esfuerzo y ayuda familiar y de amigos optó por el segundo camino, el de la resilencia.
Y desde hace 26 años, se ocupa de investigar sobre seguridad en el trabajo del médico veterinario e impulsar la formación académica en el tema. “Se ha logrado que se implantara en las facultades y que en estos momentos haya una carrera en Bioseguridad en la Facultad de Veterinarias de Esperanza que se hace conjuntamente con la Facultad de Veterinarias de Mendoza y una de Cuba, y el próximo año en la Facultad de Veterinarias de La Plata”, indicó. Cuando Emiliano estudió ni se hablaba de seguridad laboral.
En el ’86 empezó con otros docentes universitarios a investigar sobre seguridad en el trabajo. “Encontramos que nuestra profesión es la de más alto riesgo, hay un altísimo riesgo de contraer enfermedades zoonóticas. Una persona comúnmente está expuesta a una enfermedad de este tipo una vez por mes, en cambio el veterinario lo está todos los días”, explicó.
Ejemplificó también con otros datos: el lucro cesante por enfermedad de un trabajador en general es de 16 días anuales, el del médico veterinario es de 45 días; el 42 % de los veterinarios tienen posibilidad de tener brucelosis cuando en la población normal es de 9 cada diez mil casos; los médicos que atienden a animales tienen 18 mil veces más que cualquier otro ser humano de contraer carbunclo.
Su lucha fue en el campo académico y en el plano de los derechos de las personas con discapacidad y en esos dos ámbitos es incansable. Explicó que las páginas web académicas, oficiales y de medios de comunicación en Europa son totalmente accesibles porque está regulado por leyes. No ocurre lo mismo en nuestro país. Sólo un diario nacional es totalmente accesible y los diarios provinciales son dificultosos para quienes no tienen visión. La Asociación de Médicos Veterinarios del país lo distinguirá por su trayectoria. La gente que lo conoce, hace tiempo que lo galardona día a día por su ejemplo, su tesón, su aporte a la sociedad.