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Con “M”…



La semana pasada se conoció una dura historia que tiene como protagonista a una Menor, cuyo nombre comienza con “M” y que estaba alojada en los Minihogares de nuestra ciudad. Detalles, circunstancias y dudas también con “M” de muchas. Prepárese a leer bastante y reflexionar Más.


Exponer esta situación es verdaderamente difícil, teniendo en cuenta las aristas, pero primero y esencialmente porque se trata de una menor y esta situación por sí sola ya pone límites a algunos comentarios. En nuestro caso pensamos que comentar el tema con adultez para razonar respecto de lo que a ella le sucedió y le sucede -pero que no es el único caso que existió, existe o va a existir- , es una cuestión que necesariamente debemos realizar, no solamente porque desde estas columnas tenemos que informar lo que pasa en la ciudad, sino también porque se trata de jóvenes en riesgo y de las Instituciones que deben o deberían protegerlas.

Este caso a grandes rasgos se divide en dos partes: por un lado la posibilidad de que “M” haya sido lesionada en los minihogares, cuestión que se está dirimiendo en los tribunales locales (o debería de) en virtud de una denuncia radicada por la Dra. Analía Kuceski quien puso en conocimiento del Ministerio Público Fiscal una situación de violencia para con la menor que habría ocurrido en ese hogar “transitorio”, remarco transitorio porque en verdad la menor estuvo alojada en este sitio algo más de tres años (un período de tiempo más que transitorio).

La determinación judicial es esperada tanto por la citada profesional y Encargada de la Delegación Provincial en nuestro medio, como por quien habría propinado las lesiones a la menor, esto es, una operadora a cuyo cuidado estaba “M” entre otras chicas alojadas en minihogares y que está representada legalmente por la Dra. Cecilia Ruffini, que seguramente tiene una versión que se contrapone y medios probatorios que la avalen.

Es como consecuencia de esta causa judicial que sale a la luz la segunda cuestión que es la que mas se está ventilando actualmente, la mas delicada, la que mas sensibiliza a la población: la cuestión del dispositivo anticonceptivo que tiene colocado “M” desde hace un año atrás, precisando que la menor tiene actualmente poco mas de 13 años de edad.

Respecto de este tema, cuando asumimos la voluntad de investigar nos encontramos con que la información recogida claramente indica la aplicación de la teoría del “mal menor”, esto es que aunque se vea invasiva la colocación de un dispositivo anticonceptivo a la menor, mas grave sería que resultara con un embarazo a su edad y en las difíciles condiciones de vida que tiene.

Lógicamente que existen pasos médicos y legales previos a determinar la aplicación de este método u otro, esto se encuentra contemplado en la Ley nº 25.673 de procreación responsable, que en su artículo 6º: inciso b) dice “…A demanda de los beneficiarios y sobre la base de estudios previos, prescribir y suministrar los métodos y elementos anticonceptivos que deberán ser de carácter reversible, no abortivos y transitorios, respetando los criterios o convicciones de los destinatarios, salvo contraindicación médica específica y previa información brindada sobre las ventajas y desventajas de los métodos naturales y aquellos aprobados por la ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica)…”

Es de esperar que los pasos que prevé la ley hayan sido cubiertos, caso contrario seguramente habrá responsables de conductas ilegales que deberán ser sancionados.

Se sabe que la colocación del dispositivo a la menor fue en el hospital local y que quien debería haber autorizado esto sería el Juez de Menores de la ciudad de Santa Rosa, Marcos Aguerrido, a cuyo cargo o tutela estaría la menor y, según algunas averiguaciones realizadas, con anterioridad a la colocación del dispositivo se contó con la opinión médica especializada.

También se supo que “M” tendría desórdenes psiquiátricos y de tipo sexual que no era posible tratar adecuadamente en los minihogares, a pesar de la muy buena voluntad que pusieran sus autoridades, “M” necesita contención y tratamiento especial porque las condiciones que la vida que ha vivido y vive así lo requieren.

Existen constancias de múltiples exposiciones en la Comisaría Cuarta sobre las escapadas de la menor a algún domicilio que se cree estaría ubicado en el Barrio El Molino, a punto tal que en el último tiempo de permanencia en los minihogares solo se avisaba a la Policía, ya que la menor a las horas de escaparse regresaba por propia decisión. Existe además una denuncia previa a los hechos que desencadenan la denuncia de la profesional a cuyo cargo están los minihogares, en la que dos operadoras manifestaron haber sufrido lesiones por parte de “M”.

Regresando a las dos cuestiones principales, por las lesiones que supuestamente le inflingiera una operadora a la menor, hay una causa judicial en marcha y se encuentra a cargo de la Fiscalía del Dr. Oscar Blanco, en tanto que la operadora sospechada de la maniobra en principio fue cambiada de lugar de trabajo y luego cesanteada aparentemente por esta causa.

Por la colocación del dispositivo anticonceptivo, el Dr. Blanco informó al Fiscal General Dr. Carlos Salinas para que éste determine si existe delito e iniciar un expediente por separado.

En este sentido la explicación que pudimos obtener tiene que ver con que la menor tomaba pastillas anticonceptivas, pero, en virtud de estar medicada por un desequilibrio de tipo psiquiátrico que padece, este sistema anticonceptivo no sería 100% seguro. Previa interconsulta médica se habría concluido que era más conveniente para la salud de “M” colocarle el DIU, contando para ello con la autorización de un Juez de Menores, y teniendo en cuenta que la menor con sus desequilibrios y continuas escapadas podría tener relaciones sexuales y con ello la posibilidad de embarazo no deseado se acrecentaba.

Lo mas importante de estas dos cuestiones, las lesiones y el dispositivo intrauterino, sigue siendo “M”, su salud y su recuperación, pero “M” no está en nuestra ciudad y no ha podido ser oída su versión de los hechos, lo cual debe ocurrir exclusivamente dentro del marco de protección y legalidad que prevé la cámara gesell. (La Cámara de Gesell, es una habitación acondicionada para permitir la observación de personas. Está conformada por dos ambientes separados por un vidrio de visión unilateral, los cuales cuentan con equipos de audio y de video para la grabación de los diferentes experimentos. La cámara Gesell fue creada por el psicólogo y pediatra estadounidense Arnold Gesell para observar la conducta en niños sin ser perturbados o que la presencia de una persona extraña cause alteraciones.)

¿Donde esta “M”? no es fácil de saber, primero porque es una información que no debe difundirse por su calidad de menor y segundo porque no se sabe con precisión. Muchas fuentes hablan de la clínica lujan, dando por sobreentendido que es un lugar especial “en la localidad de Lujan” –el propio Fiscal estimaba esto- pero la menor estaría alojada en una institución mental de nombre Clínica Nuestra Señora de Lujan, que esta ubicada en Capital Federal y que atiende jóvenes con problemas de salud mental. La confusión parte de que existen varias instituciones con un nombre similar, seguramente si procede la declaración en cámara gesell esta duda se disipará prontamente.

Cité que el caso es difícil de abordar, pero es necesario porque hay un problema serio de minoridad en nuestro medio y, con no hablar del tema no lo solucionamos. Es también el momento de decir que si bien existen varias instituciones que trabajan en esta temática, están trabajando “cada una por su lado” y no existe interconexión o al menos no esta debidamente afianzada la comunicación entre todos ellos.

En temas de minoridad existe en General Pico un Juzgado del Menor y la Familia, está la Comisaría 4º -ahora llamada Unidad Funcional-, la Delegación de Provincia que tiene a su cargo los Minihogares, un Asesor de Menores, el Servicio de Salud del Hospital Gobernador Centeno, el área Municipal de Acción Social, muchos Asistentes Sociales y también acompañantes terapéuticos, mas las instituciones como Rumen, por ejemplo, para casos de adicción a las drogas, pero siguen apareciendo menores como “M” que terminan siendo alojadas en lugares para enfermos mentales, situación que debería ser la última posibilidad a contemplar si uno piensa que con solamente 13 años tal vez deberían intentarse mas soluciones antes de llegar a ese encierro.

Como sociedad debemos dejar de lado el morbo o el enojo acusatorio hacia las instituciones, a éstas debemos exigirles que coordinen sus esfuerzos para tratar de lograr los mejores resultados posibles, porque no podemos ni debemos olvidar que “M” es una jovencita de 13 años que tiene por delante toda una vida por vivir y si hablamos de ella no debe ser para descargar contra las Instituciones toda la ira que tenemos amontonada por otras cuestiones; tenemos que hablar de ella para ayudarla o ayudar a que la ayuden quienes por formación específica puedan hacerlo porque callar u ocultar que estas situaciones suceden es dejarla desamparada y eso como sociedad, es lo peor que nos puede pasar, al menos si creemos ser una sociedad civilizada.