La “moda Cristina” desembarcó definitivamente en nuestra ciudad, primero fueron los fiscales que decidieron no hablar de las causas y ordenaron a la Policía local que hiciera lo mismo para desactivar esa “sensación” de que las cosas no se están haciendo bien. Ahora el nuevo Intendente blanqueó el silencio comunal ordenando a sus funcionarios que no hablen con la prensa.

Todos los vecinos piquenses al igual que el resto del país, vivimos en una forma Republicana. El vocablo República deriva del latín y significa «cosa del pueblo». Según explican los conocedores, esa forma republicana «está basada en la división, control y equilibrio de los poderes, y una de sus finalidades es la garantía de las libertades individuales, siendo los principios que la inspiran la Constitución escrita, la separación de poderes, la elegibilidad de los funcionarios, la periodicidad de los mandatos, la responsabilidad de los funcionarios, la publicidad de los actos de gobierno y existencia de partidos políticos”.
En esta nota nos detendremos solamente en cuanto a la publicidad de los actos de gobierno, entendiendo por “actos de gobierno” no solamente los actos formales o protocolares, sino todo cuanto abarca el servicio al pueblo que deben prestar quienes detentan el poder que como ciudadanos les otorgamos.
En los últimos tiempos desde los organismos judiciales y policiales se viene intentando profundizar ese silencio de sus actos y, es notorio el cambio de semblante cuando ven una cámara o un micrófono ávido de respuestas.
En cuanto a lo comunal, desde hace bastante tiempo ya venía sucediendo algo similar, (podríamos decir que a partir de los sucesos de diciembre pasado con la toma del edificio comunal por parte del movimiento de desocupados) el ex Intendente había optado por no hablar ni presentarse en público cuando habían problemas y es desde esa época aproximadamente que el edificio de MEDANO se convirtió en una municipalidad paralela o al menos donde se venían tratando los temas mas importantes para la ciudad.
Es a partir de esos sucesos que también los funcionarios empezaron a manejar este “silencio” en lo que hace a informar algunos aspectos relacionados a cada área de gobierno y la moda de informar a través de las gacetillas se fue profundizando aunque como es sabido en esas gacetillas solo informan lo que quieren que se sepa, como lo hicieran otros con aquellos “comunicado Nº…” y así nos fue. Tan arraigado estaba este sistema en el anterior Intendente que fue con un comunicado de prensa que expresó su renuncia y sus funcionarios se enteraron por los medios periodísticos que había decidido dejar de conducir el Ejecutivo Municipal.
Por supuesto que el ex Intendente cuando atendía a la prensa siempre lo hizo con mucha amabilidad y no escatimaba respuestas, pero no eran muchas las ocasiones en que lo hizo, mucho menos en oportunidades complicadas para la ciudad y en las era el mas buscado para que contestara algunos requerimientos (como a partir de su renuncia por ejemplo).
Ahora el nuevo Intendente Profesor Juan José Rainone, quien siempre fue una persona de diálogo, dispone que ningún funcionario municipal hable con la prensa ya que él será quien informe lo que pasa en la Municipalidad y esto plantea algunos dudas porque si el Sr. Intendente es el único que va a informar a la comunidad a través de los medios periodísticos, puede llegar a suceder que ocupará gran parte de su tiempo atendiendo periodistas y desatenderá la función que le compete o que profundizará el silencio de las actividades que se desarrollan en el ámbito del ejecutivo comunal.
Optar por el silencio en la actividad pública no es un buen remedio porque es como acotar el razonamiento de una sociedad. Dice el refrán popular que “el que calla otorga” y ese otorgar al otro implica también que el otro piense lo que quiera o de por cierto verdades inventadas por alguno al que no le importe el bien común, que lamentablemente los hay.
Culturalmente los argentinos y a esto no escapamos los piquenses, estamos acostumbrados a pensar que cuando uno calla deliberadamente es porque algo pasa, algo no esta bien, alguien esconde algo y cuando se ordena callar, la opinión generalizada es que quien lo dispone teme que los de abajo como se dice vulgarmente “metan la pata”.
La Municipalidad de General Pico está viviendo un momento muy delicado y seguramente el lugar del nuevo Intendente no es un sitio de fácil de ocupar, pero no hay que perder de vista que 30 o 40 funcionarios aunque manejen los destinos de la ciudad, no son “la ciudad”, la ciudad somos todos y es a todos a quienes se debe informar lo que se hace por y para la ciudad y es a la ciudad a la que le deben rendir cuentas diariamente no solamente en cada elección.
Callar o acallar lo que sucede en cualquiera de los tres poderes de una sociedad no es bueno, no es transparente, no es lo que la Constitución ordena que los funcionarios públicos “deban” hacer.
Cuando un funcionario no da cuenta de lo que hace no acerca a las autoridades con el pueblo y en este contexto, claramente, la mayoría piensa que ordenar el silencio es al menos una falta de sentido común, porque a la corta o a la larga todo se sabe.