La ciudad despertó esta mañana hablando del mismo tema, el lamentable fallecimiento de Pablo Ingüe y Mariana Díaz. Preguntas y preguntas sobre una realidad irreversible.

Mas allá o mas acá de las preguntas de siempre; mas allá de reflexionar sobre que la muerte es algo que nos alcanza a todos, a cada familia, que solo es una cuestión de tiempo (lo cual por mas que te lo digan nunca lo aceptaras),el dolor genuino de todos los piquenses por la pérdida de dos personas jóvenes, queridas y talentosas se siente en cada charla de familia, oficina o café.
Es inevitable comparar lo sucedido con la propia realidad, la de cada casa, con el entorno de cada uno… inevitable también es llegar a la misma conclusión: hay que vivir la vida, rescatar los detalles, tratar de hacer lo que a uno le gusta. Tal vez esa también sea una manera de recordarlos, porque ellos eran así, tal vez sea la única manera de sobrellevar el dolor que causan sucesos como éste.