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Espeluznante cantidad de abusos sexuales investigados



En el último año se formalizaron 62 audiencias por abusos sexuales, es decir se investigan o investigaron 62 casos. De ellos, 11 fueron a juicio (1 terminó en absolución y 10 en condena), 10 van a ir a juicio en los meses que quedan del presente año y 41 están siendo investigados. El 98 % de las víctimas son menores, el 99 % son niñas o adolescentes mujeres,  y el 99 % de los abusadores o acusados de abuso son familiares, amigos o del ambiente diario de la víctima, según información provista por fuentes judiciales.


Las denuncias provienen de todos los estratos sociales, aunque en diferente cantidad se trate de unos u otros. Se deduce que una clase media que tenía como premisa «los trapos sucios se lavan en casa» va cambiando de reacción ante estos temas.

De los 62 casos, uno solo se dio entre personas desconocidas y en un descampado, tal como el prejuicio mayoritario visualiza este tipo de situación. Y 61 hechos tuvo como victimarios a padres biológicos, parejas de la madre, abuelos, tíos, primos, vecinos o amigos de la familia. Los lugares donde se cometieron los aberrantes hechos, fueron casi siempre espacios de la cotidianeidad de la víctima.

El hecho de que la mayoría de los delitos los cometiera un adulto mayor conocido hacia una niña o niño vulnerable que va creciendo a base de la confianza en los mayores, es terrible porque suele imponer el silencio sobre lo ocurrido, imponer un manto de culpa y vergüenza en las víctimas.

En contrapartida, desde la implementación del nuevo Código Procesal Penal se toman declaraciones en cámara Gessell ante una psicóloga especializada en el tema, de manera tal que se crea un ambiente de esa confianza perdida para contar lo sucedido.

Hace 7 años, el diario local titulaba «Durante 2005llegaron a debate 19 delitos contra la integridad sexual», de los 220 debates que se habían realizado. Y la ciudadaní se escandalizaba. Año a año ese número fue creciendo.

Y detrás de cada uno de esos números, hay niños, niñas y adolescentes que sufren, que pierden la confianza en los mayores, que tienen síntomas físicos nuevos, que se retrotraen en forma de ser, se ponen huraños, se niegan a relacionarse con amigos, compañeros de la escuela y familiares, que empiezan a tener problemas de aprendizaje,  que se culpan y se avergüenzan, que cargan sobre sus mochilas una  horrorosa marca en su vida