“Desde hoy Dios tiene un canillita”. Esta escritura expresó el sentimiento de todos aquellos que llegaron a conocer a Martín José Barroso “Petete” y que estuvo presente en su velatorio.
Familiares, amigos y conocidos le dieron el último adiós a uno de los personajes más reconocidos y queridos de General Pico. La esquina de las calles 20 y 17, han perdido uno de los mejores referentes.
A partir de ahora será el “Canillita de Dios” para los que creen o simplemente habrá dejado de sufrir para aquellos que no profesan ninguna religión. Más allá de las diferencias entre uno y otro, existe un denominador común. “Nos ha dejado UNA BUENA PERSONA”.